La Pobreza Infantil

La Pobreza Infantil

En el boletín del “Observatoire de l’administration publique. Observgo”[1] de Canadá del pasado 8 de enero[2] aparecía un informe del gobierno del Reino Unido sobre indicadores para medir la pobreza infantil. Este es un tema que me interesa y que he tratado desde el prisma de la educación en este Blog en dos ocasiones.

El documento es un informe del Gobierno al Parlamento explicando el trabajo iniciado desde la Secretaría de Estado de Trabajo y Pensiones y del Ministerio de Estado para las escuelas para mejorar la medición de la pobreza infantil en Gran Bretaña (GB), a partir de definir un instrumento multidimensional. Y en el proceso se ha implicado a los profesionales, académicos, las asociaciones de trabajo social y a los propios jóvenes y niños a los que se ha entrevistado para recoger sus opiniones.

El documento, en inglés, es accesible en el enlace de la nota (2) y está, por lo tanto, al alcance de todos los interesados, así que no entraré a explicarlo a fondo ni a comentarlo en toda su extensión. Sí que me interesa comentar aquellos aspectos que me han despertado mayor interés.

En primer lugar el propósito de buscar una herramienta o instrumento que permita medir la pobreza infantil y su gravedad atendiendo a más elementos que al de la renta disponible en la unidad familiar me parece una idea muy acertada. Especialmente cuando, en la actualidad, las administraciones públicas en españolas para determinar la otorgación de becas, ayudas, servicios, etc. se están limitando a considerar el nivel de renta del solicitante y la monoparentalidad de la unidad familiar. Creo que ampliar el prisma con otros elementos que permitan comprobar si su presencia agrava la situación de pobreza de unos determinados niños y por tanto se hacen más acreedores de una ayuda que otros es una buena decisión.

Me parece también un acierto que el gobierno británico haya reconocido la trampa que representaba la estadística que él mismo había confeccionado. Reconocen que cuando en 2011 se definió el nuevo valor de los ingresos medios de la población de GB, por efectos de la crisis en un valor inferior al anterior, también se rebajo la cifra que marcaba los límites de la pobreza. Y con este nuevo límite varios cientos de miles de niños quedaron fuera de esa consideración oficial. Sin embargo reconocen que no por haber “salido” de esa manera de la pobreza habían mejorado sus condiciones de vida y los hándicaps que padecían.

Los autores del informe proponen 8 dimensiones que deben ser tenidas en cuenta en el nuevo sistema de medición de la pobreza. Algunas se pueden medir de manera objetiva y fiable y asignarles un valor determinado, otras serán mucho más difíciles de medir, pero están convencidos de la necesidad de incorporarlas en el proceso de valoración.

Las dimensiones que han seleccionado son las siguientes:

 

  1. Nivel de ingresos y privaciones materiales

 

  1. Desempleo

 

  1. Nivel de deuda

 

  1. Condiciones materiales de la vivienda

 

  1. Nivel de competencias de los padres, tanto académicos como laborales.

 

  1. Acceso a educación de calidad

 

  1. Estabilidad familiar

 

  1. Salud de los padres.

Si bien las 4 primeras dimensiones están muy ligadas a la riqueza, añaden elementos y matices que tienen relevancia por las consecuencias que generan en los niños que crecen en entornos con estas características. Por ejemplo el paro de los adultos genera angustias y tensiones que se transmiten a los niños; vivir en una casa insalubre provoca unos problemas de salud física que lastrarán la escolaridad y el normal desarrollo del niño. Por lo tanto parece importante que se pueda conocer con detalle no sólo el número de niños que viven en la pobreza, sino el grado y los componentes de esa situación, de manera que se pueda actuar en los diversos frentes de manera priorizada y coordinada.

Pero la incorporación de los otros 4 elementos como dimensiones o factores es relevante ya que van a influir de manera importante en la reducción de las expectativas de progreso social y cultural en los niños y los adolescentes hijos de personas con pocas competencias educativas y laborales. O para que los niños que no han tenido acceso a una educación preescolar de calidad se vayan a incorporar más tarde en el proceso escolar y empiecen con un déficit respecto a sus compañeros que les puede lastrar durante mucho tiempo.

En definitiva y partiendo de la premisa que las circunstancias de nacimiento no deberían determinar donde acabará situándose una persona en su vida, los datos y estadísticas que aporta el informe coinciden con lo que conocemos en nuestro país y demuestran que:

 

  • Los niños que crecen en la pobreza, demasiado a menudo, se convierten en padres de la siguiente generación de pobres.
  • La vida en la pobreza incrementa el riesgo de resultados adversos, como el fracaso escolar, embarazos en la adolescencia, absentismo escolar o comportamientos antisociales.

Si a ésto se le suma el coste económico por no romper el círculo vicioso y la pérdida de aportación a la sociedad del potencial de unos jóvenes y adultos que no alcanzarán su nivel competencial ni en lo académico ni en lo laboral, resulta, creo, evidente que mejorar el conocimiento sobre cómo afectan los diversos componentes de la pobreza en la infancia nos deberán permitir luchar contra ella con más éxito.

Y ahí, como en otros campos del trabajo social, hay que hacer un esfuerzo de objetivación y de estudio importante. Graduar/calibrar según qué dimensiones de la pobreza no será un trabajo fácil. Se requerirá que desde diversas disciplinas  apliquen sus conocimientos y técnicas para que les permitan hallar un sistema global de medición de la pobreza infantil con parámetros comunes y compartidos entre todos los profesionales que intervienen. Evitando que las valoraciones de necesidad en cada caso se hagan con criterios distintos. Acercándonos a un sistema más justo e igualitario, en el sentido de tratar igual, con las mismas medidas, a todos. De manera que la articulación de las respuestas corresponda a prioridades claras y lo más objetivas posibles. Donde la ponderación de cada factor tenga también en cuenta los aspectos particulares de cada caso, ya que aspectos como la etnia, la discapacidad o la pertenencia a determinados colectivos puede incrementar o disminuir los efectos de la pobreza, e incluso la misma resiliencia de los niños afectados en cada caso.

 

Barcelona, 15 de enero de 2013



[2] http://www.official-documents.gov.uk/document/cm84/8483/8483.pdf

 

 

 

La Pobresa Infantil

Al butlletí de l’ ”Observatoire de l’administration publique. Observgo1 del Canadà del passat 8 de gener2 es publicava un informe del govern del Regne Unit sobre els indicadors per mesurar la pobresa infantil. Aquest és un tema que m’interessa  i del que n’he parlat, des del punt de vista de l’educació, en aquest Blog en un parell d’ocasions.

El document és un informe del govern al Parlament explicant el treball iniciat des de la Secretaria d’Estat de Treball i Pensions i del Ministeri d’Estat per a les Escoles, per millorar la medició de la pobresa infantil a la Gran Bretanya (GB) a partir de la definició d’un instrument multidimensional. I en aquest procés s’ha implicat els professionals, acadèmics,  les associacions de treball social i als propis joves i infants als qui han entrevistat per recollir les seves opinions.

El document, en anglès, és accessible a l’enllaç de la nota (2) i està, així, a l’abast de tots els interessats, i és per això que no entraré a explicar-lo amb detall ni a comentar-lo en tots els seus apartats. El que si vull és incidir en aquells aspectes que m’han desvetllat més interès.

En primer lloc l’objectiu de buscar una eina o un instrument que permeti mesurar la pobresa infantil i la seva gravetat no tan sols en funció de la renda familiar disponible, em sembla una idea molt encertada. Especialment quan, actualment, les administracions públiques a Espanya per determinar el nivell de necessitat per a l’accés a beques, ajuts, gaudiment de serveis, etc., s’estan limitant a aplicar el nivell de renda del sol·licitant i la monoparentalitat de la unitat familiar. Crec que és una bona idea obrir el focus a d’altres elements que permetin comprovar si la seva presència agreuja la situació de pobresa d’uns infants concrets i, per tant, saber si són més mereixedors d’un ajut concret.

També em sembla un encert que el govern britànic hagi reconegut el parany en què havia caigut amb l’anàlisi estadística de la pobresa que havia fet. Reconeix que al 2011 quan van definir el nou valor dels ingressos mitjos de la població de la GB i,  pels efectes de la crisi, aquest valor va ser més baix i també es va modificar,a  la baixa, el llindar de definició de la pobresa. I amb aquest nou escenari estadístic centenars de milers d’infants van sortir d’aquesta consideració. Tanmateix reconeixen que no per haver sortit, per aquesta via, de la pobresa havien millorat les seves condicions de vida ni els handicaps que patien.

Els autors de l’informe proposen 8 dimensions que cal tenir en compte en el nou sistema de medició de la pobresa. Algunes es poden mesurar de manera objectiva i fiable i donar-les-hi un valor determinat, d’altres seran molt més difícils de mesurar. Però, malgrat tot, estan convençuts de la necessitat d’incorporar-les al procés de valoració.

Les dimensions que s’han seleccionat són les següents:

 

  1. Nivell d’ingressos i privacions materials

 

  1. Atur.

 

  1. Nivell d’endeutament.

 

  1. Condicions materials de vida

 

  1. Nivell de competències dels pares, tant acadèmiques com laborarls.

 

  1. Accés a una educació de qualitat.

 

  1. Estabilitat familiar.

 

  1. Salut dels pares.

Tot i que les 4 primeres dimensions estan molt vinculades a la riquesa, afegeixen elements i matisos que són rellevants degut a les conseqüències que generen als infants que creixen en entorns amb aquestes característiques. Per exemple, l’atur dels adults d’una família genera angoixes i tensions que els hi transmeten; viure a una casa insalubre provoca uns problemes de salut física que llastraran l’escolaritat i el desenvolupament normal de l’infant. Per tant sembla important que es pugui conèixer amb detall, no tan sols el nombre d’infants que viuen a la pobresa, sinó el grau i els elements d’aquesta situació. I així poder actuar en els diversos fronts de manera prioritzada i coordinada.

Però la incorporació dels altres 4 elements és rellevant ja que actuen com a dimensions o factors que influiran de manera important reduint les expectatives de progrés social i cultural  en els nens i els adolescents, fills de persones amb poques competències educatives i laborals. O per a que els nens que no han tingut accés a una educació preescolar de qualitat acabin incorporant-se més tard al món escolar amb un dèficit respecte els seus companys que serà un llast important. 

En definitiva, i partint de la premissa que les circumstàncies de naixement no haurien de determinar el lloc on s’acabarà situant una persona al llarg de la seva vida, les dades estadístiques que aporta l’informe coincideixen amb el que coneixem de casa nostra i demostren que:

 

  • Els nens que creixen a la pobresa, massa sovint, es converteixen en pares de la següent generació de pobres.
  • La vida a la pobresa incrementa el risc de resultats adversos, com ho són el fracàs escolar, els embarassos a l’adolescència, l’absentisme escolar o els comportaments antisocials.

Si a això se li suma el cost econòmic de no trencar el cercle viciós i la pèrdua d’aportació a la societat del potencial d’uns joves i d’uns adults que no assoliran el seu nivell competencial ni en l’acadèmic ni en el laboral resulta, crec, evident que millorar el coneixement sobre de quina manera afecten els diversos components de la pobresa als infants, ens permetrà lluitar amb més garanties d’èxit.

I aquí, com en d’altres camps del treball social, cal fer un esforç important d’objectivació i d’estudi. Graduar segons quines dimensions de la pobresa no serà fàcil. Caldrà que les diferents disciplines implicades apliquin els seus coneixements i  tècniques per tal de trobar un sistema de medició de  la pobresa infantil amb paràmetres comuns i compartits entre els professionals que hi treballen. Evitant que les valoracions de les necessitats dels diferents casos no es facin amb els mateixos criteris. Apropant-nos a un sistema més just i igualitari, en el sentit de tractar igual, amb les mateixes mesures a tothom. De manera que l’articulació de les respostes respongui a prioritats clares i el més objectives possibles. On la ponderació de cada factor tingui present també els aspectes particulars de cada cas, ja que aspectes com l’ètnia, la discapacitat o la pertinença a determinats col·lectius pot incrementar o disminuir els efectes de la pobresa, com també la pròpia resiliència dels infants afectats en cada cas.

  

Barcelona, 15 de gener de 2013

Escribir un nuevo comentario: (Haz clic aquí)

123miweb.es
Caracteres restantes: 160
Aceptar Enviando...

Eduard | Respuesta 24.05.2013 23.05

et cependant les enfants ne voteront jamais...

Rosa Rodríguez Gascons | Respuesta 16.01.2013 19.28

Una vez más, el sentido critico FX Balagué, nos aporta elementos para reflexionar sobre los efectos que la crisi económica tiene sobre los niños y adolescentes

Ver todos los comentarios

Comentarios

07.11 | 15:15

El Penedès a la tardor és una meravella.......ahí lo dejo.

...
07.11 | 13:24

Veig que saps vatjar, val la pena. Les teves descripcions engresquen.

...
07.11 | 09:11

Entran ganas de hacer planes ya para la última semana de octubre del 2020.
¿Quién ha visto sin temblar
un hayedo en un pinar?
(A. Machado)

...
06.11 | 21:35

Bona tardor, amic ¡¡¡

...