Derechos humanos y derechos sociales

 A veces la lectura de un documento te lleva a otro. Del libro de Zigman Bauman pasé a la lectura de un libro de François Flahault titulado  Où est passé le bien commun? I durante su lectura encontré una nota a pie de página que me enviaba  a un artículo publicado en 1999 en la revista M.A.U.S.S. sobre los derechos del hombre i los derechos sociales. Hace unos pocos años, conociéndome, habría seguido leyendo y habría olvidado la referencia, pero hoy día los buscadores de Internet te permiten al instante encontrar el artículo que buscas. Lo encontré y decidí que el precio que me pedían para descargarme aquel número de la revista era asumible y en menos de cinco minutos tenia un pdf con el número 13, del mes de setiembre de 1999, de esa revista.

El artículo es el informe de síntesis, realizado por Jean Baptiste de Foucauld, del coloquio “Derechos sociales y pobreza” que se realizo los días 13 y 14 de noviembre de 1998 en Lille, Francia, en el marco de la Misión interministerial para la celebración del 50 aniversario de la declaración universal de los derechos humanos.

A pesar de los 14 años que han pasado desde la celebración de las jornadas y los más de 13 desde su publicación, creo que muchas de las afirmaciones que se hacen siguen vigentes y eso me ha llevado a querer compartirlas con quien tenga ganas de leerlas.

Empieza este documento diferenciando dos tipos de derechos sociales, los que obligan a o prohíben y que tienen un traslado a la legislación de los estados y aquellos derechos que implican la movilización de recursos económicos para que se puedan satisfacer y que por tanto están condicionados a la realidad de cada territorio y a sus posibilidades. La esclavitud se ha de prohibir de la misma manera en todo el mundo, la igualdad de hombres y mujeres se ha de decretar en todas partes igual, pero el derecho a un salario justo tendrá cuantificaciones distintas según la riqueza de cada país, propiciando siempre una vida digna. Pero en este punto ya refleja el autor una constatación que hoy vivimos de manera sangrante en nuestra sociedad. Y es que la economía, como instrumento que ha de estar al servicio de los ciudadanos para que cumplan sus objetivos como sociedad, se desliga de esta función y pasa a convertirse en objetivo en sí misma y al servicio de intereses de una minoría privilegiada, evitando hacer las redistribuciones económicas necesarias para alcanzar los derechos sociales.

Ya en los primeros años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948, la situación de reconstrucción de Europa de la devastación de la II Guerra Mundial y la tensión entre los dos bloques que han protagonizado la historia del mundo en la segunda mitad del siglo XX propiciaron que los derechos sociales (derecho a la vivienda, al trabajo, a la educación, a la salud,…)se vieran más respetados y favorecidos, a pesar de las diferencias territoriales que hubo, que los derechos políticos que fueron censurados donde había regímenes que los limitaban (España, Portugal, países de la órbita soviética, etc.) Y en la actualidad se constata que la situación está cambiando. Es más habitual encontrar un mayor respeto a los derechos políticos y un retroceso en los sociales. La crisis económica, la globalización, han hecho que las condiciones laborales se hayan deteriorado, que se exploten de forma abusiva los recursos naturales, que se deslocalicen actividades productivas a países donde las condiciones laborales de los trabajadores son mucho peores (trabajo infantil, jornadas laborales extenuantes, condiciones insalubres, etc.) y donde los márgenes económicos de las empresas son mucho mayores.

A continuación, en este documento, se hacen unas constataciones para finalizar con unas recomendaciones.

Constataciones.

1.-  Los instrumentos de medición del progreso deben ser perfeccionados. No se puede medir el progreso reduciéndolo al PIB por habitante. Quedarse en los aspectos numéricos y economicistas reduce el progreso humano a lo cuantitativo y obvia los aspectos cualitativos. En esta línea  el documento da su apoyo a los indicadores del programa de Naciones Unida para el desarrollo. Un primer indicador del “desarrollo humano” basado en la esperanza de vida, el nivel de instrucción y en la renta; y un segundo indicador de “pobreza” basado en el déficit de longevidad, de instrucción y de acceso a la alimentación y a los servicios de base.

La experiencia de la publicación anual de estos indicadores, comparándolos con los del PIB, da resultados muy diferentes. Un país con mejor indicador de desarrollo humano que de PIB manifiesta que se trata de un país que prioriza la inversión de sus recursos al servicio del bienestar de su población. I eso permite dar orientaciones claras sobre cuales son las necesidades de la población, frente a los intereses economicistas de unos pocos.

El análisis comparativo de los países con los diferentes indicadores en el transcurso de varios años permite afirmar que el progreso es, a la vez, general, desigual y reversible.

2.- Globalmente todos los países en todas las regiones del mundo han progresado. En el curso de los últimos 50 años la pobreza se ha reducido más que en los cinco siglos precedentes. Esto permite afirmar que es erradicable y que no es una utopía planteárselo. La tasa de mortalidad infantil se redujo del 149 por mil al 65 por mil en 30 años, la esperanza de vida creció en 16 años  y el porcentaje de adultos alfabetizados ha pasado del 48% al 70% en 25 años. Por tanto se puede afirmar que el progreso es general.

3.- A pesar de estos datos positivos y de saber que ha habido una mejora general, no todo el  mundo ha mejorado de la misma forma ni al mismo ritmo. Si en 1960 el 20% de la población más rica tenía unos ingresos 30 veces superiores al 20% de la población más pobre, a finales del siglo esa diferencia era ya de 82 veces. Estas magnitudes llenan de sentido la frase de Badinter cuando afirma que la pobreza es la nueva frontera de los derechos humanos. Y hace evidente que el progreso es desigual.

4.- Y la crisis actual demuestra de manera clara y contundente que el progreso es reversible. En las sociedades teóricamente estabilizadas y ricas se está viviendo en este momento un proceso de deterioro de las condiciones de vida en los servicios básicos de salud y educación, en incrementos del número de desempleados y, por tanto, de pobreza, etc. Esto nos indica, sin margen de error, que el progreso no puede darse nunca por consolidado, porque evidentemente es reversible.

Este documento se cierra con las 5 recomendaciones siguientes:

El principio de indivisibilidad de los derechos humanos debe imponerse en el proceso de globalización y modernización. Mientras los derechos económicos (libre circulación de bienes y capitales, derecho a la propiedad,…) están muy bien consolidados los derechos sociales están cuestionados. Y con la afirmación de que la economía es indispensable para el desarrollo se olvida que su papel es el de instrumento al servicio de la sociedad mientras se convierte en un fin en sí misma.

 

  1. El acceso de todas las personas a un trabajo o actividad remunerada es un derecho fundamental que no hay ningún motivo para abandonar, pero que implica esfuerzos en el contexto actual. De la misma manera que en la Unión Europea se agilizan y actualizan las funciones del BCE para ser más eficiente en la defensa de los “derechos” económicos, convendría que el cumplimiento del artículo 105 del Tratado de Roma, que vincula los artículos 2, 3 i 4[1] del mismo tratado, se cumpliera plenamente y con la misma defensa de las instituciones que el resto de derechos económicos, y que por tanto se garantizara el acceso a un trabajo digno y remunerado mejor que a prestaciones asistenciales. Gestionando los importes de los beneficios empresariales, del tiempo de trabajo, de la formación de los trabajadores, etc. Hay margen de maniobra suficiente para empezar.
  2. El combate por la ocupación no ha de ejercer un efecto de evicción indirecta respecto la lucha contra la pobreza y la miseria que, por sus propias características, necesitan políticas específicas. Las políticas de ocupación y la lucha contra la pobreza son complementarias y no se pueden afrontar la una sin la otra o contra la otra.
  3. Las normas y las instituciones sociales han de promover un equilibrio entre las exigencias de la competitividad y los imperativos de la solidaridad, la una y la otra ineludibles. Y el documento plantea los siguientes equilibrios: 
  • Equilibrio entre seguridad y flexibilidad, en el bien entendido que flexibilidad no quiere decir ni ha de representar precariedad.
  • Equilibrio entre igualdad y equidad.
  • Equilibrio entre condicionalidad e incondicionalidad. I en esta tensión sugiere que hay que llegar a la “incondicionalidad condicional” en expresión de Alain Caillé cuando dice que nadie debe ser dejado en el camino sin ayuda (incondicionalidad), pero las capacidades de reintegración de cada uno han de ser requeridas y movilizadas sobre la base de una “condicionalidad negociada”
  • Equilibrio entre seguridad y solidaridad. Un equilibrio que concilie la universalidad de la cobertura social ajustando la contribución en función de los medios de cada uno, con la responsabilidad de todos y la solidaridad hacia los más desfavorecidos.
  • Equilibrio entre derechos y deberes (responsabilidades).

       5. El combate por los derechos sociales y contra la miseria debe ser asumido por toda la sociedad. Partiendo de la premisa que al Estado le corresponde ser el primero en velar por los derechos creando las reglas del juego. Pero mantiene que es preciso, también, la implicación de los diferentes ámbitos y estamentos de la sociedad, sindicatos, patronales, medios de comunicación, ONGs, mundo de la cultura, Universidad, etc. Y también los ciudadanos que deben hacer de la defensa de los derechos humanos y de los derechos sociales y de la lucha contra el desempleo y la exclusión un tema propio.

  

Barcelona, 19 de marzo de 2013



[1] Artículo 2

La Comunidad tendrá por misión promover, mediante el establecimiento de un mercado común y de una unión económica y monetaria y mediante la realización de las políticas o acciones comunes contempladas en los artículos 3 y 4, un desarrollo armonioso, equilibrado y sostenible de las actividades económicas en el conjunto de la Comunidad, un alto nivel de empleo y de protección social, la igualdad entre el hombre y la mujer, un crecimiento sostenible y no inflacionista, un alto grado de competitividad y de convergencia de los resultados económicos, un alto nivel de protección y de mejora de la calidad del medio ambiente, la elevación del nivel y de la calidad de vida, la cohesión económica y social y la solidaridad entre los Estados miembros

 

Artículo 3

1. Para alcanzar los fines enunciados en el artículo 2, la acción de la Comunidad implicará, en las condiciones y según el ritmo previsto en el presente Tratado:

...

i) el fomento de la coordinación entre las políticas en materia de empleo de los Estados miembros, con vistas a aumentar su eficacia mediante el desarrollo de una estrategia coordinada para el empleo;

CAPÍTULO 2

POLÍTICA MONETARIA

Artículo 105

1. El objetivo principal del SEBC será mantener la estabilidad de precios. Sin perjuicio de este objetivo, el SEBC apoyará las políticas económicas generales de la Comunidad con el fin de contribuir a la realización de los objetivos comunitarios establecidos en el artículo 2. El SEBC actuará con arreglo al principio de una economía de mercado abierta y de libre competencia, fomentando una eficiente asignación de recursos de conformidad con los principios expuestos en el artículo 4.

 

Drets de l’home i drets socials.

A vegades la lectura d’un document et porta a un altre. Del llibre de Zigman Bauman vaig passar a un llibre de François Flahault titulat Où est passé le bien commun? I en la seva lectura vaig trobar una nota a peu de pàgina que m’enviava a un article publicat al 1999 a la revista M.A.U.S.S.[1] sobre els drets de l’home i els drets socials. Fa no massa anys, i coneixent-me, hauria seguit llegint i hauria oblidat la referència, però avui dia els cercadors d’Internet et permeten al mateix moment trobar l’article que busques. El vaig trobar i vaig decidir que el preu que em demanaven per descarregar-me aquell número de la revista era assumible i en menys de 5 minuts tenia un pdf amb el núm. 13 de setembre de 1999 d’aquesta revista.

L’article és l’informe de síntesi, realitzat per Jean Baptiste de Foucauld, del col·loqui “Drets socials i pobresa” que es va fer els dies 13 i 14 de novembre de 1998 a Lille, França,  dins el marc de la Missió interministerial per la celebració del 50è aniversari de la declaració universal dels drets humans.

Malgrat els 14 anys passats des de la celebració de les jornades i els més de 13 de la seva publicació crec que moltes de les afirmacions que es fan són vigents i això m’ha portat a voler-les compartir amb qui tingui ganes de llegir-ho.

Comença aquest text diferenciant dos tipus de drets socials, els que obliguen a fer o prohibeixen fer i tenen trasllat al cos jurídic dels estats i els qui impliquen la mobilització de recursos econòmics per a que es puguin satisfer i que per tant estan condicionats a la realitat de cada territori i a les seves possibilitats. L’esclavitud s’ha de prohibir de la mateixa manera a tot arreu, la igualtat d’homes i dones s’ha de decretar a tot arreu igual, però el dret a un salari just tindrà quantificacions diferents segons la riquesa de cada país, tot proveint una vida digna. Però en aquest punt ja reflexa l’autor una constatació que avui vivim de manera sagnant a la nostra societat. I és que l’economia, com a eina que ha d’ajudar i servir als ciutadans per acomplir els seus objectius es deslliga d’aquesta funcionalitat per convertir-se en objectiu en si mateix al servei dels interessos de la minoria afavorida i evita fer les redistribucions econòmiques necessàries per assolir els drets socials.

Ja en els primers anys de la Declaració Universal dels Drets Humans al 1948, la situació de reconstrucció d’Europa de les destrosses de la II Guerra Mundial i la tensió entre els dos blocs que han protagonitzat la història del mon en la segona meitat del segle XX van propiciar que els drets socials (dret a la feina, habitatge, educació, salut,...) es veiessin més afavorits, malgrat les diferències territorials que també es donaven,  que no els drets polítics que van ser censurats on havia règims que els limitaven (Espanya, Portugal, països de l’òrbita soviètica,..). I en l’actualitat es constata que la situació està canviant. És més comú trobar un major respecte als drets polítics i un retrocés en els drets socials. La crisi econòmica, la globalització, han fet que les condicions laborals s’hagin deteriorat, que s’explotin de forma abusiva els recursos naturals, que es deslocalitzin activitats productives cap a països on les condicions laborals dels treballadors són molt pitjors (treball infantil, jornades laborals extenuants, condicions de treball insalubres,etc.) i on els marges econòmics de les empreses són molt més grans.

A continuació, en aquest document, es fan unes Constatacions per finalitzar després amb unes Recomanacions.

Constatacions.

1.- Els instruments de mesura del progrés han de ser perfeccionats. No es pot mesurar el progrés reduint-lo al PIB per habitant. Quedar-se en els aspectes numèrics i economicistes redueix el progrés humà al quantitatiu i obvia els aspectes qualitatius. En aquest sentit dona el seu recolzament als indicadors del programa de les Nacions Unides per al desenvolupament. Un primer indicador “del desenvolupament humà” basat en l’esperança de vida, el nivell d’instrucció i la renda; i un segon indicador de “pobresa” basat en el dèficit de longevitat, d’instrucció i d’accés a l’alimentació i als serveis de base.

L’experiència de la publicació anual d’aquests indicadors, comparats amb els del PIB, dona resultats molt diferents. Un país amb millor indicador de desenvolupament humà que de PIB vol dir que és un país que prioritza la inversió dels seus recursos al servei del benestar de la població. I això permet donar indicacions clares sobre on són les necessitats de la població, front els interessos economicistes d’uns pocs.

L’anàlisi comparatiu dels països amb els diferents indicadors en el transcurs d’uns anys permet afirmar que el progrés és, a l’hora, general, desigual i reversible.

2.- Globalment tots els països a totes les regions del món han progressat. En el curs dels darrers 50 anys la pobresa s’ha reduït més que ens els cinc segles precedents. Això permet dir que és erradicable i que no és una utopia plantejar-s’ho. La taxa de mortalitat infantil s’ha reduït del 149 al 65 per mil en 30 anys, l’esperança de vida ha crescut en 16 anys  i el percentatge d’adults alfabetitzats ha passat del 48% al 70% en 25 anys. Per tant es pot afirmar que el progrés és general.

3.- Malgrat aquestes dades positives i saber que ha hagut una millora general, no tothom ha millorat de la mateixa manera ni al mateix ritme. Si al 1960 el 20% de la població més rica tenia uns ingressos 30 vegades superiors al 20% de la població més pobre, al final del segle la diferència havia passat a ser de 82 vegades. Aquestes magnituds donen ple sentit a la frase de Badinter  quan afirma que la pobresa és la nova frontera dels drets humans. Per tant el progrés és desigual.

4.- I la crisi actual demostra de manera clara i contundent que el progrés és reversible. A societats teòricament estabilitzades i riques s’està vivint un moment de deteriorament de les condicions de vida en serveis bàsics de salut i educació, en increments de l’atur i, per tant, de pobresa, etc. Per tant el progrés no es pot donar mai per consolidat, per que l’evident és que és reversible.

Es clou aquest document amb les següents 5 recomanacions:

  1. El principi d’indivisibilitat dels drets humans s’ha d’imposar al procés de globalització i de modernització. Mentre que els drets econòmics (lliure circulació de mercaderies i capitals, dret de propietat,...) estan molt ben afermats els drets socials són posats en qüestió. I amb l’afirmació que l’economia és indispensable per al desenvolupament s’oblida que aquesta és un instrument al servei de l’home i esdevé un objectiu en si mateixa.
  2.  L’accés de tothom a un treball o activitat remunerada és un dret fonamental que no hi ha cap raó per abandonar, però que implica esforços en el nou context actual. De la mateixa manera que a la Unió Europea s’agiliten i actualitzen les funcions del BCE per ser més eficient en la defensa dels “drets” econòmics, caldria que el compliment de l’article 105 del Tractat de Roma que vincula els articles 2, 3 i 4[2] del mateix tractat, s’acomplís plenament i amb la mateixa defensa de les Institucions que els altres drets econòmics, i per tant es garantís l’accés a un treball digne i remunerat abans que no pas solucions assistencials. Gestionant els imports dels beneficis empresarials, la gestió del temps de treball, la formació dels treballadors, etc. Hi ha un marge de maniobra prou important per començar.
  3.  El combat per l’ocupació no ha d’exercir un efecte d’evicció indirecte respecte la lluita contra la pobresa i la misèria que, per les seves característiques, necessiten polítiques específiques. Les polítiques d’ocupació i la lluita contra la pobresa són complementàries i no es poden afrontar l’una sense l’altra ni l’una contra l’altra.
  4.  Les regles i les institucions socials han d’organitzar un equilibri entre les exigències de la competitivitat i els imperatius de la solidaritat, l’una i l’altra ineludibles.  I el document planteja uns equilibris:
  •  Equilibri entre seguretat i flexibilitat, deixant clar que flexibilitat no ha de voler dir ni ha de representar precarietat.
  • Equilibri entre igualtat i equitat.
  • Equilibri entre condicionalitat i incondicionalitat. I en aquesta tensió suggereix  que cal arribar a la “incondicionalitat condicional” en expressió d’Alain Caillé quan diu que ningú no ha de ser deixat a la vorera sense ajut (incondicionalitat), però les capacitats de reintegració de cadascú han de ser requerides i mobilitzades sobre la base d’una “condicionalitat negociada”.
  • Equilibri entre seguretat i solidaritat. Un equilibri que conciliï la universalitat de la cobertura social ajustant la contribució en funció dels mitjans de cadascú, amb la responsabilitat de tots i amb solidaritat vers els més desfavorits.
  • Equilibri entre drets i deures (o responsabilitats)

       5. El combat pels drets socials i contra la misèria ha de ser assumit per tota la societat. Parteix de la premissa que a l’Estat li correspon ser el primer en vetllar pels drets creant les regles del joc. Però manté que cal, també, la implicació dels diferents àmbits i estaments de la societat, sindicats, patronals, mitjans de comunicació, ONG, món de la cultura, Universitat, etc. I també els ciutadans que han de fer de la defensa dels drets humans i dels drets socials i de la lluita contra l’atur i l’exclusió un tema propi.

 

Barcelona, 19 de març de 2013


[1]

[2] Artículo 2

La Comunidad tendrá por misión promover, mediante el establecimiento de un mercado común y de una unión económica y monetaria y mediante la realización de las políticas o acciones comunes contempladas en los artículos 3 y 4, un desarrollo armonioso, equilibrado y sostenible de

las actividades económicas en el conjunto de la Comunidad, un alto nivel de empleo y de protección social, la igualdad entre el hombre y la mujer, un crecimiento sostenible y no inflacionista, un alto grado de competitividad y de convergencia de los resultados económicos, un

alto nivel de protección y de mejora de la calidad del medio ambiente, la elevación del nivel y de la calidad de vida, la cohesión económica y social y la solidaridad entre los Estados miembros

Artículo 3

1. Para alcanzar los fines enunciados en el artículo 2, la acción de la Comunidad implicará, en las condiciones y según el ritmo previsto en el presente Tratado:

...

i) el fomento de la coordinación entre las políticas en materia de empleo de los Estados miembros, con vistas a aumentar su eficacia mediante el desarrollo de una estrategia coordinada para el empleo;

Artículo 105

1. El objetivo principal del SEBC será mantener la estabilidad de precios. Sin perjuicio de este objetivo, el SEBC apoyará las políticas económicas generales de la Comunidad con el fin de contribuir a la realización de los objetivos comunitarios establecidos en el artículo 2. El SEBC actuará con arreglo al principio de una economía de mercado abierta y de libre competencia, fomentando una eficiente asignación de recursos de conformidad con los principios expuestos en el artículo 4.

 

 

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Rosa Rodríguez Gascons, pedagoga | Respuesta 25.03.2013 09.44

Aquesta anàlisi dels drets humans i la desigual evolució segons l'àmbit, molt vigent per la crisi mundial que fa perillar els drets i necessitats més bàsics

Antonio Piñero | Respuesta 20.03.2013 00.59

Muy bueno Paco, la lectura engancha y además me ha enseñado mucho Gracias

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Comentarios

04.12 | 20:01

Paco, com sempre, posant el dit a la llaga. Tens molta raó i cada vegada son més els que estan veient la injustícia de la Justícia.
Hem d’actuar!

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04.12 | 16:18

Totalment d'acord. !!!

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04.12 | 16:17

Sincerament no us veig a cap dels dos com a jubilats, doncs sempre teniu una gran preocupació activa per la vida i el benestar dels altres. Una abraçada

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19.11 | 13:56

Ya sabes que tienes una oferta para hacer voluntariado como agente literario

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