El programa electoral=Compromiso electoral

El programa electoral es un compromiso.

Creo que todos estamos hartos. Uno nos prometió ochocientos mil puestos de trabajo, pero hizo la reconversión naval. Dijo OTAN, de entrada No, y fue que sí. Otro sin avisar nos metió en una guerra alegando razones que han resultado falsas, e inventadas, sin ni siquiera disculparse. El de ahora negó mil veces que subiría los impuestos y subieron.

Y supongo que si miramos los programas electorales en elecciones autonómicas y municipales la lista de incumplimientos, engaños y acciones contrarias a lo prometido no cabrían en miles de páginas.

Es evidente que gobernar es fruto de la relación de poder que dan las urnas. Quien tiene mayoría absoluta está mucho menos condicionado que quien gobierna en minoría o de quienes lo hacen en coalición.

Es comprensible, pues, que nunca se pueda aplicar el 100% del programa electoral. Los acuerdos, los pactos conllevan cesiones de unos y de otros. También el conocimiento de la realidad, una vez se accede al poder, puede modificar las previsiones hechas en la campaña electoral.

De todas formas los partidos y los políticos que van en las listas electorales deberían ser más conscientes del compromiso que asumen con la ciudadanía cuando confeccionan y presentan su programa electoral. A cambio de esos proyectos, de esas propuestas, de esos principios, nos piden el voto y el derecho a gobernar y a legislar. Y en todos los ámbitos de nuestra sociedad el incumplimiento del contrato tiene una sanción, un castigo. La empresa adjudicataria de un contrato de una concesión, de una obra o de un servicio que no cumple con lo que ella ofertó en la licitación no sólo es castigada sin la renovación al finalizar el período contratado, sino que es multada y/o se le rescinde el contrato. En la política no habría que conformarse con no volver a votarlos y que no renovasen el mandato. Han de poder ser sancionados e incluso removidos por incumplimiento durante la legislatura.

Pero si es razonable que gobernar sea pactar, transaccionar y ceder. Y es deseable una estabilidad de los gobiernos ¿cómo se conjuga con la petición de fidelidad al programa presentado?

Es evidente que no dispongo de una fórmula mágica que resuelva esta ecuación. Pero creo que todos hemos de empezar a poner sobre la mesa ideas, propuestas y enfoques de por donde creemos que podríamos encontrar vías de solución. Y yo quiero plantear algunas propuestas:

Definir en los programas electorales los aspectos innegociables. Es decir prefijar y anunciar sin dejar opción a ninguna duda aquellos contenidos del programa que en ningún caso se modificarán.

  • Establecer qué apartados están sujetos a ratificación o rectificación una vez conocida la situación presupuestaria, o de otro tipo, real cuando se accede al poder. Y, si es el caso, publicitar los cambios que se deben hacer y los motivos exactos y concretos que obligan a hacerlos.
  • Definir aquellos aspectos del programa que pueden ser motivo de transacción para no efectuarlos en caso de gobierno en minoría o en coalición.
  • Compromiso de no votar, apoyar o impedir si se puede, propuestas claramente contrarias al programa propio.
  • Los miembros de la lista electoral que resultan elegidos y ejercen el cargo, ya sea de alcalde, de concejal o diputado, de ministro, etc., ya sea pues un cargo ejecutivo o no, en el gobierno o en la oposición, se comprometen con el programa electoral y con el nivel de inviolabilidad fijado. De manera que el incumplimiento en la defensa y aplicación del programa pueda ser sancionado por un organismo (tribunal?) que no podrá tardar más de 3 meses en sentenciar de forma inapelable. Estableciéndose un escalado de sanciones que vayan desde la suspensión de empleo y sueldo por un período, a la remoción del escaño, a la inhabilitación para el futuro, etc. La comisión de posibles delitos se mantendría en la jurisdicción ordinaria.
  • Los partidos, alguno de cuyos miembros provoquen incumplimientos del programa pueden perder ese escaño o escaños durante la legislatura, sin poder substituirlos, aunque eso provoque un cambio en la relación de fuerzas en la institución y un cambio de gobierno o unas elecciones anticipadas incluso con limitaciones para el partido o partidos sancionados.
  • En los casos donde el contenido de un programa electoral tenga componentes de gran irrealidad y demagogia, donde los partidos que saben que están muy lejos de alcanzar un resultado que les permita gobernar hacen promesas claramente irrealizables, se debería encontrar un mecanismo, que no conozco, para impedir ese fraude

A mi entender se trata de obligar a quien se presenta delante de la sociedad para gobernar la comunidad a exigirle que sepa qué propone, y que tenga clara su viabilidad en función de las prioridades que establezca en un entorno económico determinado. Que actúe desde el lugar en que le coloquen los electores con respeto al programa votado. Si es desde el gobierno ejecutando el programa. Si es desde la oposición defendiendo los principios presentados sin traicionarlos. Sabiendo que el incumplimiento será evaluado de manera continuada y no al final del ciclo, cuando determinados incumplimientos de la primera parte de la legislatura pueden haber quedado olvidados. Y que la responsabilidad es tanto del partido como del político. El político se debe al programa que ha defendido ante el elector, no se debe al secretario general o de organización que le ha colocado en las listas, ni a sus compañeros de partido que lo han elegido, quizás, en unas primarias internas. Se debe a los que lo han elevado a la categoría de representante público, y esos son los electores, militen o no.

Creo, por último, que estas propuestas son absolutamente compatibles con listas abiertas o semiabiertas. Ya que siempre habrá programa electoral y habrá, en consecuencia, una exigencia de cumplimiento individual y de partido.

 

Barcelona, 28 de mayo de 2013

 

El programa electoral és un compromís.

Crec que tots estem farts. L’un ens va prometre vuit cents mil llocs de treball, però va fer la reconversió naval. Va dir OTAN, d’entrada No, i va ser que si. L’altre, sense avisar, ens va ficar en una guerra donant raons que, a més de falses, van ser inventades, i ni tan sols s’ha disculpat. El que tenim ara va negar mil vegades que pujaria els impostos, i han pujat.

I suposo que si mirem els programes electorals de les eleccions autonòmiques i municipals el llistat d’incompliments, enganys i accions contràries al que s’ha promès no hi cabrien a milers de planes.

És evident que governar és fruit de la relació de poder que estableixen les urnes. Qui té la majoria absoluta està molt menys lligat de mans que qui governa en minoria o dels qui governen en coalició.

És comprensible, doncs, que mai no es pot aplicar el 100% del programa electoral. Els acords, els pactes comporten fer cessions dels uns i dels altres. També el coneixement de la realitat un cop s’ha accedit al poder pot modificar les previsions fetes durant la campanya electoral.

De tota manera els partits i els polítics que van a les llistes electorals haurien de ser més conscients del compromís que assumeixen amb la ciutadania quan confeccionen i presenten el seu programa electoral. A canvi dels projectes, de les propostes, dels principis ens demanen el nostre vot i el dret a governar i a legislar. I a tots els àmbits de la nostra societat l’incomplir els contractes té una sanció, un càstig. L’empresa adjudicatària d’un contracte d’una concessió, d’una obra o d’un servei que no compleix amb el que ella mateixa va oferir en el moment de la licitació no tan sols és castigada sense la renovació quan finalitza el període contractat, sinó que és multada i se li pot arribar a rescindir el contracte. Doncs a la política no ens hauríem de conformar amb no tornar a votar-los a les properes eleccions i no renovar-los-hi el mandat. Han de poder ser sancionats i fins i tot remoguts pel seu incompliment durant la legislatura.

Però si és raonable que governar sigui pactar, transaccionar i cedir. I és desitjable una estabilitat dels governs, cóm es conjuga amb la petició de fidelitat al programa presentat?

És evident que no disposo d’una fórmula màgica que resolgui aquesta equació. Però crec que tots hem de començar a posar sobre la taula idees, propostes, enfocaments de per on creiem que podem trobar vies de solució. I jo vull plantejar aquí algunes propostes:

 

  • Definir als programes electorals els aspectes innegociables. Es a dir prefixar i anunciar sense deixar cap opció de dubte respecte aquells continguts del programa que en cap cas no es modificaran.
  • Establir quins apartats estan sotmesos a ser ratificats o rectificats un cop es conegui la situació pressupostària, o d’altre tipus,  real quan s’accedeix al poder. I, si és el cas, fer públics els canvis que s’hagin de fer i els motius exactes i concrets que obliguen a fer-los.
  • Definir aquells aspectes del programa que poden ser motiu de transacció per no dur-los a terme en cas de govern en minoria o en coalició.
  • Compromís de no votar, recolzar o impedir si es pot, propostes clarament contràries al programa propi.
  • Els membres de la llista electoral que surten elegits i exerceixen el càrrec, ja sigui de batlle, de regidor, de diputat o de ministre, etc., ja tinguin doncs un càrrec executiu o no, al govern o a l’oposició, es comprometen amb el programa electoral i amb el nivell d’inviolabilitat fixat. De manera que el fet d’incomplir en la defensa i aplicació del programa pugui ser sancionat per un organisme (un tribunal?) que no podrà trigar més de 3 mesos en sentenciar de forma inapel·lable. Establint-se un catàleg de sancions que vagin des de la suspensió de feina i sou per un període, a la remoció de l’escó, a la inhabilitació per al futur, etc. La comissió de possibles delictes es mantindria dins la jurisdicció ordinària.
  •  Els partits on algun dels seus membres provoquin incompliments del programa poden perdre aquest escó o escons durant la legislatura, sense poder substituir-los, encara que això provoqui un canvi en la relació de forces a la institució i un canvi de govern o fins i tot unes eleccions anticipades amb limitacions per al partit  o partits sancionats.
  • En els casos on el contingut d’un programa electoral tingui components de gran irrealitat i demagògia, on els partits que se saben molt llunyans d’assolir un resultat que els permeti governar facin promeses clarament irrealitzables, caldria trobar un mecanisme, que no conec, per impedir aquest frau.

Al meu entendre es tracta d’obligar a qui es presenta davant la societat per governar la comunitat a exigir-li que sàpiga què proposa, i que tingui clara la seva viabilitat en funció de les prioritats que estableixi dins un entorn econòmic determinat. Que actuï des del lloc on els electors l’han situat amb respecte al programa que ha presentat i s’ha votat. Si és des del govern executant el programa. Si és des de l’oposició, defensant els principis presentats sense trair-los. Sabent que l’incompliment serà avaluat de manera continuada i no al final del cicle, quan determinats incompliments de la primera part de la legislatura poden quedar oblidats. I que la responsabilitat és tant del partit com del candidat. El polític es deu al programa que ha defensat davant l’elector, no es deu al secretari general o d’organització del partit que l’ha posat a les llistes, ni als seus companys de partit si l’han triat a unes primàries. Es deu als qui l’han elevat a la categoria de representant públic., i aquests són els electors, siguin militants o no.

Crec, per últim, que aquestes propostes són absolutament compatibles amb llistes obertes o semiobertes. Ja que sempre haurà d’haver programa electoral i hi haurà, en conseqüència, una exigència de compliment individual i del partit.

 

Barcelona, 28 de maig de 2013

 

 

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Laura | Respuesta 07.06.2013 18.07

En las propuestas irrealizables habría que aplicar lo de "publicidad engañosa", como la power balance.

Fede | Respuesta 03.06.2013 23.56

Tus propuestas me parecen muy razonables. Me pregunto porque el elector medio es tan crédulo. Hay "promesas electorales" que son increibles de entrada!

Conxi | Respuesta 03.06.2013 12.10

Paco, una vez más estoy de acuerdo contigo pero yo lo diria más claramente, osea menos politicamente correcta. Los "chorizos" a la carcel.

Antonio Piñero | Respuesta 03.06.2013 11.47

Muchas gracias por pensar, habria que quitar a los que están que no portan nada y poner a los que aportan ideas y soluciones. Muy interesante.

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Comentarios

04.12 | 20:01

Paco, com sempre, posant el dit a la llaga. Tens molta raó i cada vegada son més els que estan veient la injustícia de la Justícia.
Hem d’actuar!

...
04.12 | 16:18

Totalment d'acord. !!!

...
04.12 | 16:17

Sincerament no us veig a cap dels dos com a jubilats, doncs sempre teniu una gran preocupació activa per la vida i el benestar dels altres. Una abraçada

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19.11 | 13:56

Ya sabes que tienes una oferta para hacer voluntariado como agente literario

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